
Lucas 13:10–17 (NVI)
«Un sábado, mientras Jesús enseñaba en la sinagoga, una mujer que llevaba dieciocho años encorvada se encontraba en medio de la multitud. Durante todos esos años, su cuerpo estaba doblado y no podía enderezarse. Su vida estaba marcada por el sufrimiento, no solo físico, sino también emocional y espiritual.
Entonces, Jesús la vio.
No fue por casualidad, no pasó desapercibida. Él la miró con compasión, y en ese instante, Él la llamó. Le dijo:
—“Mujer, quedas libre de tu enfermedad.”
Ella se acercó a Él. Y luego, Jesús puso sus manos sobre ella.
En ese momento, su cuerpo se enderezó al instante. Era como si todo el peso de esos años de dolor hubiera desaparecido. Por primera vez, pudo mirar al cielo y, con gratitud en su corazón, glorificó a Dios.»
Jesús no solo restauró su cuerpo, sino también su dignidad, su esperanza y su visión.
Reflexión:
La mujer encorvada había vivido tanto tiempo con la vista fija en el suelo, que ya no sabía lo que era mirar hacia arriba, mirar al futuro con esperanza, o ver las promesas de Dios. Su carga la había mantenido atada, literalmente, limitando su visión de la vida.
Muchas veces, la joroba espiritual, emocional y mental que llevamos también nos dobla el alma y roba nuestra visión.
Las heridas no sanadas, los errores del pasado, las dudas, las preocupaciones y la falta de perdón nos hacen caminar con la mirada baja, sin poder ver la grandeza de lo que Dios tiene para nosotros. Vivimos buscando respuestas en lugares que no nos ayudan, mientras nos sentimos incapaces de mirar al cielo.
Pero Jesús te ve.
Él no pasa por alto tu dolor.
Hoy te llama, te llama a ti con el mismo amor y compasión que le mostró a esta mujer.
Él quiere poner su mano sobre ti para restaurar lo que está roto, para devolverte lo perdido, para levantarte y darte una nueva visión.
Llamado a la Acción: Amada, ¡Levántate!
1. Levántate y da el paso
No sigas esperando sentirte completamente lista.
Hoy es el día en el que Jesús te llama a levantarte. Da el paso hacia Él, aunque tengas miedo o dudas. No te escondas más. Él te está mirando, y te invita a acercarte a Su presencia.
2. Levántate y cree
Cree que Él puede restaurarte. Lo que parece imposible para ti es posible para Jesús.
La fe activa el poder de Dios en tu vida. Cree que Él puede enderezarte, quitarte esa carga que te ha mantenido atada por años. No pongas límites a lo que Él puede hacer.
3. Levántate y suelta
Es tiempo de soltar todo lo que te ha doblado: la culpa, el resentimiento, las mentiras, el miedo.
Jesús ya rompió tus cadenas, pero ahora es tu turno de caminar en libertad.
No puedes seguir viviendo con las cargas del pasado. Jesús te ha hecho libre, y tú necesitas caminar hacia tu libertad.
Oración:
Señor Jesús,
Hoy reconozco que, al igual que la mujer encorvada, he vivido con una carga que me ha limitado. He vivido mirando hacia abajo, atrapada en mis heridas y fracasos. Pero hoy vengo ante Ti, confiando en que Tú me ves y me llamas.
Te pido que pongas Tu mano sobre mi vida, que me levantes de mis miedos, mis heridas y mis limitaciones.
Te entrego mis cargas, Señor, y recibo Tu sanidad, Tu restauración y Tu libertad.
Te necesito, Jesús. Levántame, enderézame y dame una nueva visión. Amén.
Versículo para Memorizar:
“Cuando Jesús la vio, la llamó y le dijo: ‘Mujer, quedas libre de tu enfermedad.’ Y puso las manos sobre ella, y al instante ella se enderezó y empezó a alabar a Dios.”
Lucas 13:12-13 (NVI)